Nutrición para el deporte
Hoy en día la diferencia entre la victoria y la derrota es mínima por lo que hay que cuidar muchos aspectos como el entrenamiento físico o la motivación. La correcta alimentación e hidratación no son la excepción y además puede representar la diferencia.
Según el EUFIC (Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación) el rendimiento deportivo se puede ver afectado por la calidad de la dieta, la cantidad de alimentos ingeridos y el momento de su consumo. No debemos olvidar que no existen fórmulas mágicas, pero podemos resumir las bases de una correcta alimentación para los deportistas en los siguientes puntos:
- Consumir lo suficiente para cubrir las necesidades energéticas.
- Garantizar que una elevada proporción de esa energía proceda de carbohidratos.
- Elegir el momento de ingerir alimentos y bebidas de modo que proporcionen carbohidratos cuando se necesiten para el esfuerzo y después para la recuperación.
- Tomar alimentos variados que aporten proteínas, vitaminas y minerales.
- Beber lo suficiente para mantener el nivel de hidratación.
- Tener mucho cuidado al tomar complementos alimentarios.
Éstas son las bases de manera general, sin embargo las necesidades de los atletas difieren mucho de unos a otros, de igual manera que difiere un deporte de otro. No es lo mismo las necesidades de un futbolista que corre 2 horas seguidas que una gimnasta que su necesidad principal es tener precisión y fuerza. Además las necesidades varían de persona a persona ya que se deben de tomar en cuenta peso, talla, complexión, etc. Por lo que no hay una dieta única que sirva a todos los deportistas aunque realicen la misma actividad. Por lo que la dieta de cualquier deportista debe hacerse en función de los programas de entrenamiento y competición, así como de características personales.
El profesor Ron Maughan, de la Universidad de Loughborough (Reino Unido), presidió la Conferencia del Comité Olímpico Internacional, donde señaló que “los atletas deben ser conscientes de sus objetivos nutricionales y saber cómo pueden seleccionar una estrategia de alimentación que se adapte a dichos objetivos”.
En concreto, las necesidades energéticas varían considerablemente de un deportista a otro. En promedio, una mujer moderadamente activa necesita unas 2.000 kilocalorías al día y un hombre, unas 2.500 kilocalorías al día. Las mujeres de constitución ligera que sólo realizan entrenamientos moderados y son sedentarias el resto del día requieren menos, y sin embargo, algunos deportistas masculinos como ciclistas y remeros necesitan más de 5.000 kilocalorías al día. Así, en algunas etapas del Tour de Francia, hay ciclistas que han llegado a consumir hasta 8.000 kilocalorías por día. En ambos extremos del espectro energético, puede resultar bastante difícil mantener un equilibrio, ya que un consumo excesivo de calorías ocasiona un aumento de peso no deseado y una ingesta insuficiente reduce la fuerza y el rendimiento. Por lo anterior si queremos tener todas las variables controladas para tener el máximo rendimiento posible no debemos olvidar ponernos en mano de un nutricionista para que juntos decidamos el plan de alimentación que más conviene.
Un buen entrenamiento, hidratación y alimentación saludable y ¡A ganar!









